¿Cómo se trabaja la asertividad?

En una sociedad en la que la comunicación es la gran protagonista de todos los ámbitos de nuestra vida, la asertividad se convierte en una habilidad más que imprescindible. Básicamente, porque permite que puedas expresar tus emociones y opiniones, pero manteniendo la calma y sin agredir a los demás. Ser libre para hacer o decir sin alterarte y manteniendo el respeto. ¿Te animas a profundizar en esta herramienta que tanto puede ayudarte en tu día a día?

 

¿Qué es la asertividad? Ejemplos


Ser asertivo es tener la capacidad de mantener tus opiniones y criterios, y transmitírselos a los demás sin herirles, ni generar conflictos. Es decir, una técnica de comunicación íntimamente ligada a la inteligencia emocional. Pero, hay más maneras de definir la asertividad. Por ejemplo, como una manera de relacionarte en la que marcas unos límites respecto a tus decisiones y las compartes con otras personas, siempre con respeto.

 

En cualquier caso, las claves de un comportamiento asertivo son la autonomía, la comunicación y el respeto. Una persona asertiva tiene, para empezar, un buen nivel de autoestima. Además, capacidad de expresarse sin interferir los límites de los demás.

 

Seguro que estos ejemplos te sirven para entender mejor de qué hablamos. Son situaciones muy comunes que tú mismo has vivido en alguna ocasión:

 

  • Una quedada con amigos y amigas a la que no te apetece ir. Ante la insistencia para que acudas, no te pones borde. Simplemente, tu reacción es una negativa firme, explicando que estás cansado o tienes algo que hacer, con el compromiso de veros más adelante.
  • La típica llamada de teléfono publicitaria para ofrecerte que te abones a una compañía de móvil, de luz o de gas. Aunque tu primera intención sea contestar de mala manera al teleoperador, porque es probable que estés harto de recibir estas llamadas, tienes en cuenta que tu interlocutor solo está haciendo su trabajo. Por lo tanto, te limitas a decir que le agradeces la información, pero que estás ocupado y te despides con educación.


Aprender a ser más asertivo


Está claro que, ante los dos supuestos anteriores, tu reacción podría haber sido mucho más agresiva o, incluso, maleducada. La asertividad te sirve para marcar tus límites sin ofender o menospreciar al otro. Sin duda, tener esta capacidad asertiva es beneficioso para ti y, también, para las personas con las que te relacionas. De hecho, si todos fuésemos más asertivos ganaríamos en bienestar emocional, ya que se rebajarían mucho los niveles de enfrentamiento que, a veces, imperan en ámbitos como el laboral o el familiar.

 

La asertividad tiene efectos balsámicos en la persona que la practica y en las que la reciben. Pero, no vamos a engañarnos, no es tan sencillo ponerla en práctica. Te vamos a proponer distintas técnicas de asertividad, para que encuentres la que más se amolda a tu forma de ser. O para que la ajustes dependiendo de las circunstancias.

 

1. Táctica del banco de niebla


Esta forma de asertividad es especialmente útil cuando dialogas con alguien muy insistente. Se trata de que admitas una parte de su argumento y te sirva para darle una vuelta y llevarlo a tu posición. Imagina que en el trabajo un compañero te echa en cara un fallo, diciendo que eres un inútil. Tu respuesta podría empezar por reconocer que es cierto, que a veces te equivocas y, por supuesto, en ocasiones podrías ser más eficaz.

 

2. Cambiar el ataque por la expresión de tus sentimientos


Es muy habitual que, cuando nos sentimos ofendidos, la primera reacción sea pasar al ataque. El tan manido “y tú más”, que oímos a todas horas. Tener una actitud asertiva es enfocar un problema o una crítica haciendo entender a tu interlocutor que te sientes mal. El caso típico de la relación de pareja en la que no se acaban de compartir las tareas. En vez de echar en cara que no hace nada, plantea que estás agobiado y te sientes superado todo lo que hay que hacer. Lo más probable es que generes empatía en tu pareja y tome la iniciativa de asumir responsabilidades.

 

3. Asertividad elemental


Hay situaciones más complicadas, en las que tu interlocutor sobrepasa todas las normas básicas y se dirige a ti con términos muy hirientes, incluso, con insultos. Aquí es más difícil mantener un talante asertivo, sin embargo, es posible. Usa frases tipo “Disculpa, me gustaría hablar, pero es imposible si me gritas”. Nunca te pongas a su nivel, lo normal es que se dé cuenta y vaya moderando su actitud.

 

En Pensaments Psicólogos Mallorca te orientamos para que mejores tu asertividad. Disponemos de distintas técnicas psicológicas para trabajar esta habilidad y que, así, encuentres la más adecuada a tu personalidad.