Cómo son los padres emocionalmente dependientes

En Pensaments Psicólogos Mallorca solemos evitar hablar de “normalidad”, porque entendemos que cada persona es un ser único y diferente. Sin embargo, es evidente que hay unos márgenes, fuera de los cuales, los psicólogos empezamos a considerar que existe una disfunción. Los padres emocionalmente dependientes son un ejemplo de las consecuencias de una paternidad o maternidad mal entendida, que genera unos vínculos afectivos confusos, entre otras secuelas, como vamos a comprobar.

 

Pautas para identificar a los padres emocionalmente dependientes

 

La dependencia es un condicionante muy limitador en el desarrollo de la persona que la sufre. Lo vemos muy claramente cuando pensamos en adicciones a sustancias tóxicas, al juego o, como ocurre tanto en la actualidad, a los móviles y las tecnologías.

 

Pues, aunque nos cueste más identificarla, la dependencia emocional implica la misma falta de libertad y autonomía. En este caso, supeditar lo que somos y lo que hacemos a una supuesta aprobación de la persona objeto de nuestro afecto. Desde luego, no es amor, entendido como un sentimiento que crea vínculos profundos, basados en el respeto y el compromiso.

 

En el caso de los padres emocionalmente dependientes, la mayor preocupación es que esa relación desajustada, no solo les afecta a ellos, sino que tiene consecuencias negativas en sus hijos. Por eso, es tan importante que descubras si estás cayendo en este problema o si tus progenitores pertenecen a este perfil. Estos son los principales rasgos que identifican a unos padres emocionalmente dependientes.

 

1. Padres emocionalmente dependientes y sobreprotección

 

Empezamos por esta característica porque es la más complicada de identificar hoy en día. Y no lo decimos porque sí, sino porque existe una cierta generalización de la protección excesiva entre los padres actuales. Solo hay que recordar la creciente incidencia del síndrome de los padres helicópteros.

 

Sin embargo, la sobreprotección en los padres emocionalmente dependientes sube un grado más. Sin duda, toman todas las decisiones que afectan a sus hijos menores, pero intentan seguir haciéndolo cuando estos van cumpliendo años. No es que opinen sobre su ropa, los estudios que eligen o los amigos que tienen, es que se enfadan y presionan a sus hijos para que adopten sus ideas.

 

2. Proyección de sus anhelos y deseos

 

Uno de los rasgos que mejor identifican a los padres emocionalmente dependientes es que reflejan en sus hijos aquellas metas que ellos no han logrado alcanzar en sus vidas. Es normal que todos intentemos que nuestros hijos no cometan nuestros errores. También, que intentemos asesorarlos u orientarlos en temas de estudios o profesiones.

 

Pero, aquí hablamos de obligarlos a estudiar música desde niños, aunque comprobemos que no tienen capacidades ni les gusta, por ejemplo. O de impedirles tener relaciones amorosas hasta que consideremos que tienen una edad adecuada.

 

3. Juegan con el sentimiento de culpa de los hijos

 

Educar implica marcarles límites a los menores. Deben aprender que no están solos en el mundo y que la vida implica un equilibrio entre sus deseos y la realidad. Por tanto, hay que saber decirles que no, además de ponerles normas que deben cumplir.

 

Sin embargo, los padres emocionalmente dependientes no entran en esta dinámica educativa. Su prioridad es que sus hijos se supediten a sus necesidades, tanto emocionales como materiales. Y, en caso de no hacerlo, les aplican una especie de chantaje. Se presentan como una víctima directa dañada por la decisión de su hijo, llegando a relacionarla hasta con una enfermedad en los casos más extremos. Estos niños crecen marcados por el temor de defraudar a sus padres y el sentimiento de culpa.

 

Cómo ayudar a padres con dependencia emocional

 

El origen de la dependencia emocional en los padres es muy variado. Probablemente, ellos mismos han crecido en ese tipo de ambiente familiar. O se encuentran en un momento delicado, tras la pérdida o ruptura de su pareja. Porque esta dependencia emocional puede surgir o intensificarse cuando los hijos se hacen mayores, con el llamado síndrome del nido vacío.

 

Desde luego, lo que siempre esconde un progenitor dependiente emocionalmente es inseguridad y miedo a la soledad. Para ayudarles a superar su dependencia, los hijos deben establecer límites, espacios propios en los que no se admite su intromisión. Y, en el lado positivo, motivarles para que tengan más actividades, que amplíen su círculo de relaciones sociales. Por supuesto, es esencial que aprendan a disfrutar de su tiempo en soledad, sin identificarlo con abandono o falta de personas que les quieran.

 

Los padres emocionalmente dependientes suelen no ser conscientes de la relación disfuncional que han establecido con sus hijos. Al final, están intentando cubrir una carencia, aunque errando en el planteamiento. El apoyo psicológico es una herramienta muy efectiva para que puedan identificar su problema y retomar una relación saludable con sus hijos.